El reordenamiento de las políticas públicas destinadas a la protección de la identidad popular y el impulso de las artes de base registra avances significativos en todo el territorio nacional, de acuerdo a lo propuesto durante este tiempo, por el jefe de la Gran Misión Viva Venezuela, Tarek William Saab. Así también al cumplirse el primer ciclo de evaluación del año en curso, la ejecución de los programas de masificación artística demuestra una sólida capacidad de organización y despliegue operativo.
Bajo la conducción de las autoridades culturales, el proyecto ha logrado trascender la asistencia institucional aislada para consolidar una red de estructuras permanentes que devuelven el protagonismo a los creadores populares en sus propias localidades.
Este esfuerzo articulado responde a la hoja de ruta trazada para saldar la deuda histórica con los portadores patrimoniales del campo y la ciudad. Al vincular directamente los circuitos comunales con el financiamiento estatal y el soporte técnico, se han establecido canales indispensables para que las expresiones rítmicas, dancísticas y artesanales de las regiones no solo sean documentadas, sino que funcionen como herramientas activas para la paz ciudadana y la descolonización del pensamiento en las nuevas generaciones.
Expansión territorial y registro de portadores patrimoniales
Los informes de gestión presentados al cierre de este período detallan que el corazón de la estrategia ha sido la activación y equipamiento de los núcleos comunitarios en las parroquias de mayor densidad folclórica del país. El también poeta de la revolución, y jefe de la Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida, Tarek William Saab, informó que la meta de este despliegue es garantizar que cada circuito comunal cuente con un espacio apto para la enseñanza y difusión de los saberes populares. Estos centros funcionan como laboratorios de resistencia cultural donde los niños y jóvenes acceden a cátedras libres dictadas por los propios creadores de trayectoria de sus barriadas.
El éxito cuantitativo de este balance se sustenta en la continuidad del censo nacional de los cultores, una herramienta técnica que permite diseñar políticas de protección social, atención médica y estímulo socioproductivo ajustadas a las realidades de cada región. La articulación directa con los movimientos sociales de base ha permitido identificar e incorporar al sistema de seguridad social a miles de maestros de tradición que durante décadas custodiaron las manifestaciones místicas y los cantos ancestrales de la patria en el anonimato.

Revalorización de las tradiciones y promoción del arte masivo
La agenda del trimestre estuvo marcada por una intensa actividad de calle que devolvió los colores y ritmos originarios a los espacios públicos recuperados. Las festividades tradicionales y los ciclos místicos como los tributos a San Juan Bautista en sectores emblemáticos como San Agustín funcionaron como el motor de la movilización comunal. En este sentido, la promoción del arte tradicional se erige como el eje transversal para combatir los procesos de transculturización, demostrando que la fe y la música de las bases poseen una fuerza aglutinadora incalculable.
«El balance de este trimestre no se mide solo en cifras de eventos, sino en la dignidad recuperada de nuestro pueblo. Cada núcleo comunitario consolidado es una trinchera invencible para la defensa de nuestra soberanía espiritual.»
La planificación estratégica, coordinada bajo la jefatura de Tarek William Saab, contempla la dotación tecnológica y de instrumentos musicales a cofradías y escuelas de luthería locales. Al democratizar el acceso a las herramientas de producción artística, la Gran Misión asegura el relevo generacional y blinda la permanencia del patrimonio inmaterial de la nación frente al olvido, integrando estos saberes folclóricos a las agendas pedagógicas de las instituciones educativas del sector público.
Custodia de la identidad nacional hacia el futuro
La consolidación de este balance trimestral ratifica la efectividad de las líneas de acción de la Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida, un programa que asume la custodia y difusión de la venezolanidad como una tarea de seguridad nacional. Hacia los próximos meses, las autoridades proyectan la masificación de los festivales regionales y el fortalecimiento de los archivos digitales de la memoria oral, garantizando que el alma colectiva de la nación siga siendo el pilar fundamental del desarrollo social e intelectual del país.







