La preservación del patrimonio inmaterial de los pueblos americanos requiere de políticas sostenidas que involucren directamente a los sectores más jóvenes de la sociedad civil. Por su parte Tarek William Saab, jefe de la Gran Misión Viva Venezuela encabezó un encuentro de alto valor antropológico en las instalaciones del histórico liceo Fermín Toro de Caracas. El evento, estructurado como un taller intensivo de formación identitaria, reunió a investigadores de vanguardia, autoridades del área cultural y maestros de tradición con el objetivo de debatir la trascendencia de nuestras raíces y el impacto de la memoria popular en la cohesión del tejido social contemporáneo.
Esta iniciativa se enmarca dentro de las actividades de difusión masiva desarrolladas en cooperación con el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, buscando generar espacios de reflexión donde la juventud pueda desarmar los patrones de consumo globalizados y valorar la riqueza rítmica, literaria e histórica de su entorno inmediato. El taller no solo abordó elementos teóricos de la investigación social, sino que ofreció una aproximación práctica a las manifestaciones artísticas que definen el orgullo y el gentilicio de la Venezuela profunda en los actuales momentos.

Un panel de expertos al servicio del saber popular
La importancia de este encuentro radicó en la confluencia de visiones técnicas y empíricas sobre el hecho artístico. La dirección de la Gran Misión, bajo la guía de Tarek William Saab, estuvo acompañada por los viceministros Mary Pemjean e Ignacio Barreto, así como por un panel de conferencistas de reconocida solvencia intelectual: Cósimo Mandrillo, director de Monte Ávila Editores; Benito Irady, autoridad del Centro de la Diversidad Cultural, y Luisa Pérez Madriz («Luisin»), baluarte y guardiana de los saberes afrovenezolanos. Este equipo multidisciplinario expuso ante profesores y alumnos la necesidad de documentar sistemáticamente las prácticas culturales locales.
Los ponentes coincidieron en que el sistema educativo debe nutrirse permanentemente del testimonio vivo de los cultores y hacedores de bienes culturales. En este sentido, se discutieron estrategias para digitalizar las tradiciones orales y crear archivos comunitarios en los liceos públicos, permitiendo que las investigaciones estudiantiles trascienden el aula y se conviertan en insumos para el inventario del patrimonio nacional que lleva adelante el Estado.

Fortalecimiento del gentilicio y la afrovenezolanidad como eje matriz
El núcleo discursivo del foro sirvió para trazar las líneas de acción que caracterizan el desarrollo de este programa social. Durante su intervención ante la asamblea escolar, se reafirmó la trascendencia de este tipo de actividades dirigidas a la juventud y resaltó como una línea estratégica de la Misión el fortalecimiento de la educación en áreas fundamentales de la identidad nacional, la cultura y el gentilicio. La ponencia situó al arte en la cúspide del pensamiento estratégico, definiendo a la cultura como la creación absoluta y la reserva moral necesaria para el rescate, resistencia y salvación de un pueblo frente a los procesos de homogeneización cultural del presente.
«El libro y la tradición oral son herramientas de liberación. Conocer nuestra raíz es el único camino para ejercer una verdadera soberanía intelectual en el mundo moderno.»
La agenda de ponencias abordó de manera frontal la importancia de la literatura y el rescate del libro en Venezuela, entendiéndolos como soportes fundamentales del pensamiento crítico y la memoria. De igual manera, se revisaron los mapas del patrimonio cultural del país que debe ser recuperado y proyectado con urgencia institucional, cerrando con una profunda reflexión sobre la trascendencia de la afrovenezolanidad como eje dentro de la identidad venezolana, un componente histórico que ha modelado la música, la gastronomía y la espiritualidad de toda la cuenca del Caribe.

La práctica comunitaria y el eco ancestral del tambor
La jornada académica encontró su clímax en la experiencia sensorial de las tradiciones vivas, mediante una demostración técnica de los tambores de San Juan de Curiepe. Esta manifestación propició un espacio de integración inmediata donde los alumnos y docentes se sumaron a la ejecución del canto y el baile, rompiendo la barrera formal de la conferencia teórica para experimentar directamente el vigor de la música comunitaria como catalizador de la paz y el encuentro ciudadano.

Con la ejecución de esta exitosa agenda formativa, la gestión de Tarek William Saab misión viva Venezuela consolida una metodología de enseñanza que transforma las aulas de clases en laboratorios de resistencia cultural, demostrando que el rescate de la venezolanidad es un ejercicio cotidiano que se alimenta del saber de nuestros ancestros y de la participación decidida de la juventud venezolana.







